Cuento de Gonzalo Arredondo Castillo
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UNA HISTORIA DE UN SIMPLE ATLETA.

Hoy que estoy en vísperas de participar en mi maratón numero diecinueve y que vuelvo a sentir los mismos nervios de la primera haya por 1989 en la antigua maratón de la Química Hoertsh. Quiero recordar y homenajear a tantos atletas que he conocido en este tiempo, pero en especial a los sacrificados ultramaratonistas, a aquellos que alguna vez estuvimos sobre el pavimento de la ruta 68 camino a Viña del Mar.

Correr un maratón es de locos que será correr tres en un día, por eso quiero contar en estas simples líneas lo que es una Ultra maratón.

Es mi deseo recordar la ultima en la cual competí el año 1999, acordarme de los días

Previos a esta competencia, como toda la familia participaba activamente en esto. Mi esposa preparando la alimentación, los líquidos y la ropa de recambio, mis hijos nerviosos ya que como decían ellos preferían no ver sufrir a su papa en esos largos 135 km.

La noche previa casi no dormimos esperando las 6 am para subir todo lo necesario al vehículo que serviría de apoyo, toda la familia en pie y nos dirigíamos al lugar de la partida.

Estamos a pocos minutos de la largada y viene la ceremonia del pesaje la balanza marca 66 kg,, por reglamento para esta prueba en los controles de los 40 y 80 km respectivamente se controlara mi peso y este no puede ser inferior al 5% del peso inicial.

Bueno todo esta planificado, todos saben cuando tienen que alimentarme, cuando darme los líquidos correspondientes y los tiempos que debo ir registrando de acuerdo a las distancias recorridas.

Y largamos con la ilusión de cumplir una competencia muy dura donde el sacrificio y los limites de la capacidad física llegan al máximo.

Ya estamos en el kilómetro 10 todo perfecto en mi categoría senior ya estoy entre los tres primeros y dentro de los 10 en la categoría general, nos aproximamos a la primera cuesta importante "Cuesta Barriga", llego a .la cima sin problemas, en perfectas condiciones, viene el descenso donde aprovechamos de "descansar", paso los 20, 30 y llego al kilómetro 40, primer control, la balanza indica 800 gramos menos del peso inicial , perfecto.

A estas alturas estoy primero en mi categoría con bastante ventaja y 6º en la categoría general, muy bien mejor de los que habíamos pensado y lo mejor estoy muy bien, físicamente y sicológicamente.

Llegamos al kilómetro 60, la entrada de la "Cuesta Zapata " siento los primeros signos de cansancio, el ácido láctico se hace notar, aparecen los primeros síntomas de calambres. A la entrada de la cuenta me saluda otro competidor, con él nos comprometimos que el que abandonara pagaría el café y los sándwich en Viña y seria él.. Bueno yo, ya me encontraba en quinto lugar, lugar que me acompañara hasta el final y tenia una ventaja de mas de una hora con el segundo en mi categoría. Decidí aprovechar esa ventaja para que me dieran unos masajes, me senté en el pavimento, allí pude recuperarme no del todo, recibí alimentación, líquidos. Pero buenos ya estamos listos nuevamente y debemos continuar.

Llega lo critico kilómetro 80 segundo control, mi peso ha sufrido grandes cambios, he bajado alrededor de 7 kilos, es decir mas de lo reglamentario, él medica a cargo me hace toda clase de preguntas, físicamente estoy bien, mis repuestas indican que mentalmente no tengo problemas, él medico decide darme el paso y continuo.

La verdad estoy cansado, pero abandonar no me pasa por la mente, no lo haría, de solo pensar que esta toda mi familia alentándome y apoyándome, no puedo fallarles, ellos también se han sacrificado y por mucho tiempo para preparar esto. Siento que aun tengo fuerzas para terminar, a estas alturas el lugar no es tan importante a pesar que el carabinero que me acompaña me indica que tengo casi tres horas de ventaja con el que me sigue y estoy a menos de un kilómetro del atleta que esta en cuarto lugar, pero necesito mas que fuerzas para alcanzarlo. El carabinero digno de recordarlo en estas líneas ya es casi parte de mi equipo y creo que el se siente parte porque entrega palabras de aliento que son tan importantes en estos momentos.

Ya llegamos al kilómetro 100 "Lo Vásquez", no he podido disminuir la distancia con el cuarto, mas aun se ha alejado un poco. Cada pequeña cuesta es para mi un tremendo cerro que a cada metro se inclina mas y más pienso valdrá la pena sufrir tanto, pero me respondo solo, no todos pueden hacerlo y tú eres de los elegidos, va da otro paso y otro, con esto, menos kilómetros quedan y la meta esta mucho mas cerca..

Ahora son 120 kilómetros faltan 15 es la nada misma para lo que hemos recorrido, no puedo desfallecer, todos gritan talvez quieren empujar mi cuerpo hacia el frente, se ha perdido la planificación en la entrega de suministros, pido y pido líquidos, estoy casi deshidratado, pero tengo lo más importante para un atleta un gran corazón . Veo las luces de Viña del Mar, aparece una pequeña sonrisa en mi cara, la gente en las calles de la ciudad me aplaude, me emociona un padre con su hijo y una bandera chilena, toco la mano del niño, alargo mis zancadas con fuerzas que no se de donde saco. El vehículo de apoyo con toda mi gente se va a la meta, solo queda junto a mí el motociclista de Carabineros de Chile , giro hacia Avenida Pero y veo la meta, ya caen mis lagrimas la adrenalina esta al máximo, Rodrigo Salas anuncia por altoparlantes mi llegada, sonrió con lagrimas en mi rostro, mis compañeros atletas me aplauden, escucho la voz de amigo "Cristal" . Cruzo por fin la meta, me cuelgan la medalla que reconoce que he cumplido con la prueba, todo ha terminado abrazo a mi esposa le doy un beso le doy las gracias y le digo "lo hice otra vez" y le prometí que seria la ultima, ya que la tensión la lleva ella y mis hijos, abrazo a toda mi familia, trato de caminar pero ya no responden n mis piernas, creo solo me piden descansar .

Doy gracias a MI FAMILIA que me dio todo por ser parte de esto, a OLIMPO PRODUCCIONES organizadores de este evento, a mis AMIGOA ATLETAS por conocerlos y compartir con ellos tantos kilómetros y en especial A DIOS gracias por hacerme un simple atleta.

Gonzalo Arredondo Castillo

Pto, Aysen, Abril de 2003.